La Selección Mexicana debutará en el Estadio Ciudad de México con la ilusión de firmar una de las mejores actuaciones de su historia en una Copa del Mundo. El equipo dirigido por Javier Aguirre afronta el torneo con una combinación de experiencia, juventud y condiciones favorables que permiten soñar con superar lo conseguido en las dos ocasiones anteriores en las que México fue anfitrión.

Hasta ahora, los mejores resultados de la selección mexicana en una Copa del Mundo llegaron precisamente jugando en casa. En México 1970,bajo el mando de Raúl Cárdenas, la Selección alcanzó los Cuartos de Final antes de caer ante Italia. Dieciséis años más tarde, en México 1986, el equipo dirigido por Bora Milutinović repitió la hazaña y se quedó a un paso de las Semifinales tras ser eliminado por Alemania Federal en penales.

A casi cuatro décadas de aquella histórica actuación, existen motivos para pensar que la generación actual puede volver a competir por algo importante.

La ventaja de jugar en casa

La localía suele ser uno de los factores más determinantes en una Copa del Mundo y México buscará aprovecharla al máximo, además del respaldo de miles de aficionados en cada encuentro, la selección mexicana cuenta con un entorno al que está completamente adaptado.

La altura será uno de los principales aliados, debido a que el Estadio Ciudad de México se encuentra a más de 2 mil 200 metros sobre el nivel del mar, mientras que el Estadio Akron también supera los mil 500 metros.

A ello se suma un aspecto logístico importante, ya que México será una de las selecciones que menos kilómetros recorrerá durante la fase inicial del torneo, reduciendo el desgaste físico y permitiendo una mejor recuperación entre partidos.

Una defensa que transmite confianza
Uno de los puntos más sólidos del equipo de Javier Aguirre se encuentra en la zona baja. La dupla conformada por Johan Vásquez y César Montes llega al Mundial atravesando uno de los mejores momentos de su carrera.

Montes acumula experiencia en Europa tras su paso por el futbol español y ruso, además de haber disputado ya una Copa del Mundo. Por su parte, Johan Vásquez se consolidó como uno de los defensores más confiables de la Serie A con el Genoa, convirtiéndose en una pieza clave para su club.

La experiencia se complementa con futbolistas como Jesús Gallardo e Israel Reyes. El primero disputará un nuevo Mundial con el combinado nacional, mientras que Reyes llega respaldado por su exitoso paso con América, donde fue parte fundamental del tricampeonato azulcrema.

La generación que ilusiona al país
Como pocas veces en los últimos años, México llega a una Copa del Mundo con una nueva camada de futbolistas que ya dejaron de ser promesas para convertirse en realidades.

Gilberto Mora encabeza la lista. Con apenas 17 años, el mediocampista se ha consolidado como uno de los talentos jóvenes más llamativos del futbol internacional y ya está valuado entre los jugadores mexicanos con mayor proyección.

A su lado aparecen nombres como Brian Gutiérrez y Obed Vargas. Ambos demostraron personalidad para competir al máximo nivel y representan el futuro inmediato de la Selección Mexicana.

Mientras Gutiérrez aporta creatividad y desequilibrio en ataque, Vargas destaca por su capacidad para recuperar balones y dar salida al equipo desde el mediocampo.

A esta generación se suma Álvaro Fidalgo, quien atraviesa el mejor momento de su carrera y llega como uno de los líderes futbolísticos del grupo.