La educación, responsabilidad y valores, son de suma importancia dentro del nucleó familiar, el deporte dentro de sus lineamientos de valor y carácter, tiene una similitud hacia el respeto de quienes lo profesan, de quienes lo enseñan a través de sus experiencias en la vida deportiva y personal.
La forma de educación o formación, de un entrenador, coach, profesor o maestro deportivo, es similar a la de un padre, el que siempre este al pendiente de su alumno, de su jugador, de su pupilo, intentando transmitir todas las virtudes de enseñanza de un padre hacia un hijo.
Es por eso que este día del padre, Extremo Deportivo busco a ese deportista que tiene la oportunidad de ser padre y maestro a la vez dentro del deporte, como el caso del Profesor de Tae Kwon Do, Romualdo Salazar quien disfruta una de las mejores etapas de su vida, al lado de sus dos hijos, que viven la misma pasión por el deporte.
Con una extensa trayectoria dentro de éste deporte, Romualdo Salazar ha tenido la dicha de ver crecer generaciones dentro del Tae Kwon Do, pero como padre de familia su mayor orgullo son sus hijos Romualdo y Emily que dentro de esta disciplina, no solo se han convertido en grandes atletas, sino también en grandes seres humanos.
Un Padre Orgulloso
“Con el tiempo que tienen creo que son grandes logros, Romualdo es 6 veces campeón nacional, y 3 veces Campeón de Olimpiada, Emily tiene 3 medallas a nivel nacional”, comenta orgulloso de sus hijos, que reflejan un claro respeto y cariño sobre su figura paterna.
“Te da mucho gusto y es un orgullo que un alumno tuyo sobresalga, pero lógicamente que te da un sentimiento diferente, Romualdo tiene 18 años, es un muchacho que no fuma, que no toma, que está cerca de Dios, que está dedicado al deporte al igual que mi hija, que tiene 16, y todo eso se siente bien porque aparte que estas formando un atleta, formas un ciudadano de bien”, charla.
Las muestras de cariño y anécdotas familiares, son alimento para el alma en un padre que tiene mucho camino recorrido en el buen consejo, y las buenas costumbres, por lo tanto las sorpresas en la vida cotidiana no se hacen esperar, siempre con la finalidad de la convivencia entre familia.
“Todos los años siempre se esmeran, me sorprenden con algo, siempre buscan la manera de sorprenderme de que no me dé cuenta, a veces me doy cuenta y me hago como que no me doy cuenta para dejarlos, pero siempre tienen un detalle, yo le doy gracias a Dios por los hijos que tengo, un día en complicidad con mi esposa me hicieron una fiesta sorpresa, llegamos a la casa y apagaron todas las luces para que no me diera cuenta, de pronto vi que alguien corrió y dije alguien se metió a la casa, y salgo de tras de él, me meto a mi casa y prendo las luces y estaba toda la gente allí, fue de lo mejor”.
Siempre el buen consejo y disciplina ante todo
“Llegar hasta donde han llegado no es fácil”, expresa Salazar que también recuerda los momentos en los que a pesar de ser sus hijos a puesto mano dura, sin olvidar el buen consejo que siempre va a acompañado de compresión y paciencia, en ese toque solo el padre puede imprimir
“Emily se ponía a jugar a bailar (en clase), y la tenía que sacar porque tenía más alumnos, y los papás los traen para que uno les ponga atención, y yo distraído con ella porque veía el espejo y se ponía a bailar, y de allí la saque y duro como 5 años que no entreno y se dedicó a otro deporte y un día me dijo quiero regresar y competir, en Romualdo hubo ocasiones a los 13, 14 años, él ya no quería competir, cuando ganó el 2 campeonato nacional, me decía papá ya no quiero, quiero ir a las fiestas, estar con mis amigos, quiero ir al cine, porque no tenían tiempo de nada, pero le dije te vas a arrepentir después, hay tiempo para todo y para lo que tú quieras, si ya llegaste a un lugar y lo puedes mantener siendo de los mejores de México, yo te recomiendo que no te salgas, y eso le duro una semana, a los tres días ya estaba de regreso no aguanto el solo”.
La exigencia de ganar en el deporte como en la vida, siempre está latente, pero la educación y la formación es más importante en la vida, así lo demuestra el maestro, el profesor, el papá, Romualdo Salazar, que la enseñanza más grande que les trasmite a sus hijos es luchar por lo que se quiere, y cuando se quiere algo eso te tiene que costar, esforzándote por lo que buscas.
“Nada es gratis, si queremos algo nos tiene que costar, tenemos que esforzarnos para poder conseguir algo”: Romualdo Salazar