Como en cada tragedia que pasa en México, luego del accidente en la Línea 12 del Metro de la CDMX, donde se desplomó parte de la estación Olivos, junto a sus andenes, dejando varios muertos y heridos, la gente ha dado muestras del apoyo y solidaridad con el prójimo, saliendo a las calles a poner su granito de arena.

Para muestra, un grupo de habitantes de Tláhuac, cerca de la zona del siniestro, que a lo largo del martes se han acercado al lugar para ofrecer comida, bebida y apoyo a los trabajadores que permanecen realizando labores de remoción de escombros y peritajes.

Con cajas y canastas con alimentos como sándwiches, tortas, botellas de agua o jarras de jugo, los pobladores las reparten entre los héroes, que desde la noche del lunes se dieron cita para ayudar a recuperar cuerpos y tratar de que la desgracia fuese mayor.

​Por la madrugada y hasta los primeros rayos del sol del martes, también se estuvo repartiendo pan y café a los elementos de Protección Civil y la Secretaría de Seguridad Ciudadana que toda la noche se mantuvieron pendientes de la situación con los vagones que se desplomaron.

Hasta el momento, la cifra de personas fallecidas se ha quedado en 23, de las cuales solo 10 han sido identificadas, según informes de la Fiscalía de la Ciudad hasta el momento de esta publicación. Además hay 70 lesionados que están siendo atendidos en diferentes hospitales de la capital.

Desde el momento del accidente, las primeros en ayudar fueron justamente las personas que iban pasando por el lugar o que viven cerca de ahí. A través de redes sociales se han difundido varios videos de cómo los pobladores se acercaron segundos después de la catástrofe a tratar de sacar los cuerpos atrapados en carros o bajo escombros, así como a las victimas que viajaban dentro de los vagones desplomados.

De igual forma, abrieron paso en un estacionamiento de un supermercado cercano, para que los helicópteros pudieran aterrizar sin contratiempos y agilizar el traslado de los afectados.

Una de las imágenes más conmovedoras de este incidente es una en la que al igual que pasó en el sismo de 2017, habitantes, rescatistas y autoridades, de nuevo alzaban el puño pidiendo silencio y poder escuchar si había víctimas todavía que rescatar.