El gobierno del Reino Unido instó formalmente a la FIFA a investigar a la Selección de Argentinatras el partido del miércoles en Atlanta. Durante los festejos por su pase a la Final, los futbolistas albicelestes posaron con una pancarta entregada por la afición que decía “Las Malvinas son Argentinas”, reabriendo una histórica disputa territorial tras vencer 2-1 a Inglaterra.
“El Mundial puede no ser nuestro, pero las Islas Malvinas definitivamente lo son”, declaró un portavoz del Primer Ministro, Keir Starmer, quien respaldó la petición de una investigación. Por su parte, el secretario de Negocios británico, Peter Kyle, calificó la conducta del equipo como “totalmente inapropiada” y señaló que la política debe mantenerse al margen del futbol.
El código disciplinario de la FIFA prohíbe estrictamente la exhibición de mensajes de naturaleza política, ideológica u ofensiva en los estadios, con multas que oscilan entre los 5,000 y 20,000 dólares. El organismo ya ha sancionado a la federación argentina en el pasado por este mismo lema en 2014, y anteriormente suspendió a un jugador surcoreano en 2012 por un caso similar de reclamo territorial.
El dolor de la historia
La rivalidad deportiva entre ambas naciones está profundamente marcada por la guerra de 1982, un conflicto de diez semanas que dejó cientos de víctimas. Al ser cuestionado sobre si el mensaje podría herir sensibilidades de los veteranos, el defensor Lisandro Martínez declaró que “no podían fallarle al pueblo argentino”, mientras que Leandro Paredes calificó esa etapa histórica como “un capítulo triste que duele” y por el cual también jugaban.
Este nuevo escándalo pone a prueba la neutralidad política de la FIFA, la cual ya ha sido cuestionada durante este Mundial tras la polémica decisión de suspender temporalmente una tarjeta roja al estadounidense Folarin Balogun. Se espera que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, comparta palco en la Final del próximo domingo con el presidente argentino Javier Milei y el estadounidense Donald Trump.