Ciudad Victoria.- No nació con garras, pero si con determinación de un depredador, feroz en la bici, ágil en el agua y veloz en la carrera, sus ojos reflejan el poder del mote que le dio su padre, “La Pantera”.
A sus 13 años, Alonso Javier Hernández Charles, ha cambiado las tardes de jugar en la cuadra por correr kilómetros, las escondidas por pedalear y las mañanas libres por entrenamientos que ponen a prueba su resistencia y su corazón.
Desde pequeño encontró la inspiración en su hermana para practicar este deporte, y hoy ya presume múltiples medallas, entre las que destaca la más reciente: un segundo lugar en la competencia de Edinburg, Texas, y una medalla de bronce en la Olimpiada Nacional CONADE.
LOS INICIOS
Fue en el 2018, cuando tenía seis años, que acompañaba a su hermana a los entrenamientos de Triatlón. Comenta que verla correr sobre la pista encendió algo dentro de él para empezar en la disciplina.
“Mi inspiración fue mi hermana; mi papá la empezó a llevar ahí a triatlón y después me animó a meterme, ahí empezó todo. Yo tenía seis años cuando veía la preparación y quise… algo me atrapó”, señala.
Con apenas un año dentro de esta disciplina, conoció rápido las mieles del triunfo. En su primera competencia, en 2019, en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, se llevó la presea de plata.
Con una bici prestada, en pista ajena y con el respaldo de su familia, comentó cómo ganó su primera medalla.
“A los seis años gané mi primera medalla. Ahí la bici era prestada, ahí fui con un amigo, un vecino que si me la prestaba y con esa dijimos pues vamos, era una de montaña… no manches, los niños traían puras bicis chidas”.
“Recuerdo como le daba bien fuerte como 100 pedaleadas y avanzaba como 5 metros, y todos los niños traían bicis buenas, pero ya corriendo pase de quinto hasta el segundo y así fue mi primer podio con seis años”, relata “La Pantera”.
EL APODO QUE LLEVA EN LA SANGRE
El apodo de “La Pantera” surge de su apoyo principal: su padre. Alonso cuenta que su papá fue el autor de su nombre particular, el cual dice con orgullo.
“Mi papá, de chiquillo, cuando corría me decía que la cara la tenía muy arrugada y la zancada, que corría rápido, así como una pantera”.
REPRESENTAR A TAMAULIPAS
Hace más de un mes, “La Pantera” dejó su huella en la Olimpiada Nacional CONADE 2025 al colgarse la medalla de tercer lugar en la categoría de 13 años y ser parte del medallero histórico de Tamaulipas.
“En mi cabeza pasaban muchas cosas… era mi primera vez y califiqué al nacional, iba a representar a Tamaulipas. Solo estaba agradecido con Dios y con todos”.
A más de mil kilómetros de casa, con la responsabilidad de un estado en su espalda, “La Pantera” participó en lo que él relata como una de las carreras más exigentes de su vida.
“Empecé como en sexto o quinto saliendo de la bici, pero cuando tocó correr fui dejando atrás a algunos, hasta que superé al tercero lugar. Los últimos 100 metros se me hicieron largos, ahí iba parejo con uno y le gané con el pecho”, comenta.
“Cuando llegué a la meta, a la primera persona que vi fue al fotógrafo, a Jorge Tonche, y le pregunté en qué lugar había quedado. Él, emocionado, me dijo que en tercero y me abrazó. Pero fue hasta que vi a mis papás cuando lloré… había dado todo”.
SUS PAPÁS: UN APOYO INQUEBRANTABLE
Javier Hernández, papá de “La Pantera”, maestro de educación física y fisioterapeuta de profesión, explica cómo combina sus trabajos para que su hijo entrene y se recupere en cada competencia.
“Tenemos nuestras ocupaciones, siempre tratamos de acomodar el tiempo con mi esposa: yo me voy, tú vas, a ver, tú te quedas… y se me dio estudiar lo de terapia física antes de que ellos estuvieran más grandecitos”, señala.
“A veces me dan ganas de desistir porque es tiempo, es dinero, es comida, es gasolina… pero yo sé que al final es una satisfacción grande. Lo monetario queda en segundo término porque ahí está la satisfacción de ver triunfar a mi hijo”.
Con lágrimas en los ojos, Javier recuerda uno de los momentos más bonitos: cuando “La Pantera” se colgó la medalla en la Olimpiada Nacional.
“Yo no me lo esperaba, estuvo difícil, y me pongo así porque estoy recordando… traíamos las bicis prestadas, todo prestado, y yo le entregué esta” —saca un collar de San Benito de su pecho— “y le dije: ‘Hijo, ten, tú lo vas a lograr’”, comenta mientras se limpia las lágrimas de su rostro.
“Nos demostró que sacó la garra, sacó la casta, y por eso le puse ‘La Pantera’: por la boca que hace como las panteras cuando van a atacar a la presa… así le hacía de chiquito. Y esa es la que me ha dado más satisfacción”.
UNA CHARLA CON DIOS
Alonso siempre habla con alguien especial un día antes de cada competencia. Relata que platica con Dios para dar el máximo al pisar la pista, subirse a la bicicleta y sentir el agua.
“Hablo con Dios, que me dé fuerzas y que todo salga bien. Cada noche antes de competir, pienso que tengo que llegar al podio… sea con una pierna o sin brazos, pero tienes que llegar”.
AGRADECIDOS CON EL APOYO
“La Pantera” recientemente recibió un importante apoyo que lo catapultó a ganar el segundo lugar en Edinburgh, Texas. La Avanzada Tamaulipeca impulsada por Américo Villarreal Santiago hizo la gestión para que Alonso se fuera preparado a su competencia con una bicicleta nueva.
“Quiero agradecer al licenciado Américo Villarreal Santiago por el apoyo, así mismo el gimnasio de artes marciales que esta en el 19 sierra del licenciado Raúl, que han dado su granito de arena en apoyarme”.
UNA META: LOS JUEGOS OLÍMPICOS
Con corta edad, “La Pantera” tiene una meta clara: representar al país en unos Juegos Olímpicos y competir, como él lo dijo, contra los mejores.
“Yo quiero llegar a los Juegos Olímpicos y poder estar en el podio representando a mi país. Sería un logro muy especial para mí y para mi carrera. Sería muy bonito estar ahí… y la meta es esa: me veo allá compitiendo contra los mejores del mundo”.


