Paulo César Chávez renació. Paulo César se reivindicó. Mateo Chávez consagró a su padre. En una noche pletórica, en un Azteca que escribió otra fabulosa historia en ese concreto que nació de un volcán, el hijo del Tilón anotó y abrió el camino para la Selección Mexicana y lograr una histórica Fase de Grupos.
En la misma portería que el jugador del AZ anotó el primer tanto del Tricolor ante Chequia, Paulo César anotó su único gol en partido oficial con la camiseta mexicana. El festejo del Tiloncito provocó la euforia de su padre en las gradas del Coloso de Santa Úrsula, quien gritó el gol como si fuese suyo.
Y realmente fue suyo, pues la revancha personal que llegó esa noche en el apoteósico Azteca sanó una herida de casi 30 años. Paulo César no fue al Mundial de 1998 por decisión de Manuel Lapuente, pero Tilón, en su primera aparición, se convirtió en el mejor de la cancha.
Los festejos de Tilón
Las cámaras captaron al Tilón festejando el gol sin playera, con un grito que guardó por 28 años. El exjugador de la Selección Mexicana y leyenda de Chivas también fue de los más ovacionados por los aficionados.
Paulo César fue cargado por los aficionados y, con un grito al unísono, el futbol por fin le saldó su deuda a Tilón. Ahora, Tiloncito buscará ser el titular en el duelo de Dieciseisavos de Final en ese mismo césped sagrado.
¿Cómo fue el partido?
La Selección Mexicana sigue escribiendo páginas doradas en esta justa veraniega. El equipo dirigido por Javier Aguirre consiguió una marca inédita al sumar nueve de nueve puntos en la fase de grupos, luego de derrotar 3-0 Chequia en el Estadio Ciudad de México.
En un ambiente de auténtica fiesta en las tribunas, el combinado nacional confirmó su gran momento y cerró la primera ronda con paso perfecto, algo nunca antes conseguido por México en este torneo.