En el futbol, como en la vida, los altibajos siempre se presentan y para Diego Barbosa, lateral del Atlas, esto no es la excepción. El zaguero rojinegro está a punto de jugar una Semifinal en Liga MX, pero para ello pasó por momentos complicados. Uno de ellos fue en el 2018, cuando el futbol le cerraba la puerta, por lo que tuvo que trabajar en una fábrica de pantalones.

El sueño parecía que llegaba a su fin, pero después llegó la invitación de Dorados de Sinaloa para volver a las canchas; ahí conocería a Diego Maradona, por quien curiosamente Barbosa se llama Diego Armando, gracias a que el Pelusa era ídolo de su padre y quien le cambiaría la vida, pues el astro argentino literalmente le salvó su carrera de jugador.

“Un tiempo estuve trabajando en una fábrica de pantalones pensando en lo que venía, en aquel tiempo sí fue algo difícil, pero al final tienes al apoyo de la familia, vuelves a retomarlo y dices, ‘es la última vez que le voy a pegar, si pega bueno, sino me pongo a estudiar, y al final, mira, qué te puedo contar”, recordó en entrevista.

“Estuve semana y media (en la fábrica) y me hablan de Dorados preguntándome si me interesaba el proyecto y lo acepté, todos sabemos que Dorados es un equipo del Ascenso muy importante, entonces yo con mucho gusto fui, sabiendo que era un buen trampolín para regresar”.

Barbosa llegó en junio del 2018 a Dorados. Al principio jugaba poco con Paco Ramírez y en ese mismo torneo hubo cambio de entrenador, presentaron a Maradona y poco a poco se fue ganando al argentino, hasta que lo hizo titular inamovible.

“Al principio cuando llega (Maradona) no jugaba, en los entrenamientos siempre pedía que disfrutáramos y yo lo escuchaba, como compañero los ayudaba en darles competencia. Siempre traté de dar lo mejor de mí y estuve listo para mi oportunidad y así fue. Diego me dio la confianza, se me acercó mucho para decirme que tenía mucho potencial, que siguiera, que disfrutara lo que hacía, que agradeciera todos los días que era futbolista y que lo demostrara en la cancha, siempre trato de hacer eso, me quedó de disfrutar cada entrenamiento o partido, sea como sea”, añadió.

Barbosa se mantuvo en el cuadro culichi hasta el 2019, donde peleó dos Finales, pero gracias al nivel mostrado pudo volver al Atlas, donde hoy está en la antesala de la Final del Apertura 2021.

“Estuve en las dos finales. Me ayudó bastante esa etapa, claro que siempre soñé con regresar al Atlas, a final de cuentas yo sabía que iba para allá para regresar, que tenía que ser un trampolín, hablando con gente mayor, me decían eso, que tenía que llegar allá a hacer lo mejor posible, la única forma en que volteen a verte es hacer algo extraordinario, algo que no cualquier jugador puede hacer, todos los días pensaba en eso, fue complicado”, agregó.

La deuda de un Rojinegro

También con su papá tiene una deuda, y es cumplirle una promesa que le hizo de pequeño: llevarlo a festejar un título del Atlas. Esa promesa no se le olvida al zaguero atlista, quien nació en Guadalajara, vive en la Colonia Atlas y desde pequeño siempre ha sentido el amor al cuadro rojinegro, por lo que a diario sale a la cancha a tratar de no fallarle a su familia.

“Le tengo una promesa de que yo le dije una vez que lo iba a llevar a celebrar el campeonato del Atlas a la Glorieta de los Niños Héroes, me la recuerda y me dice que no se le olvida y que se la tengo que cumplir”, comentó.

“Sí, son promesas, te inculcan desde chiquito que si das tu palabra tienes que cumplir, es mi papá, para él significa mucho, te estoy hablando de que todavía no jugaba en Primera División, íbamos al estadio y la última vez que me recordó fue en el Centenario (del Atlas), estábamos en la tribuna, me dijo ‘Diego no se me olvida que prometiste que algún día ibas a ser campeón con el Atlas’, son cosas que no se olvidan y te motivan bastante, que alguien tan cercano te tenga tanta fe en ti”, compartió.