Saúl “Canelo” Álvarez prefiere vivir en la ciudad de San Diego, California, no solo por motivos de negocios, ya que sus peleas las suele realizar en Estados Unidos, sino también por la inseguridad que se vive en México —”demasiada”, a su consideración—, la cual le tocó vivir de primera mano al sufrir el secuestro de uno de sus hermanos.

El multicampeón mexicano señaló que el hecho ocurrió en 2018, previo a su enfrentamiento ante Rocky Fielding del 15 de diciembre. En plena preparación tuvo que ser él quien negoció con los agresores la liberación.  “Era un lunes antes de la pelea. En el teléfono negocié todo para que lo soltaran.

Tres días negocié con los cabrones para que lo soltaran”, comentó en una especial entrevista con el periodista Graham Bensinger.

“Después, pensaba que si hubiera sido mi mamá, papá o hija, hubiera sido más difícil todavía… aparte tenía la pelea el sábado y nadie sabía nada”, añadió.

Sospecha de la policía

Canelo, quien enfrentará a Billy Joe Saunders el próximo 8 de mayo, comentó que fue a levantar la denuncia correspondiente, aunque las autoridades se mostraron renuentes a escucharlo.

“Les dije que mi hermano estaba secuestrado y me contestaron que me había vuelto loco… ahí lo pensé”, comentó.  Señaló que por ese tipo de problemas viaja lo mínimo posible a México, esto mientras señalaba que el gobierno del país da muestras de que no le importa esa problemática.

“Hay demasiadas inseguridades, por eso ya no estoy tanto en México. Hay mucha inseguridad para mí, y para mi familia mucho más… y el Gobierno no se preocupa por eso, se preocupa por muchas cosas más”, .