Es difícil imaginar un partido de fútbol sin sus porras, sin cantos, aplausos, tambores y banderas alentando a su equipo en un duelo.
Las “porras” en México poco a poco han sufrido transformaciones, hace más de 15 años el estilo que la mayoría manejaban era apoyar pero de una manera espontánea durante los partidos de fútbol sin cantos, sin tambores.
El cambio de porra a barra se dio por la influencia de los países sudamericanos, grupos de aficionados que entonaban cánticos y saltaban los 90 minutos del encuentro. Implementaron instrumentos, tambores, batucada y trompetas.
Poco a poco esta forma de apoyar fue tomada por las distintas porras del fútbol mexicano y hoy en día es el estilo que caracteriza a las tribunas cada que el balón rueda en el rectángulo verde.
El martes 24 de septiembre será recordado en los archivos naranjas como un día especial, vimos como los aficionados de Correcaminos tomaron la iniciativa de unirse para demostrar su fidelidad al equipo, en el partido contra Altamira del Torneo de Copa Mx.
La Legión Plebe, Los Miown´s y Marea Naranja son los nombres de las tres porras que esa noche hicieron la diferencia demostrando que a pesar de tener nombres diferentes a todos los une una misma pasión, un mismo color, una misma camiseta.
El Club Correcaminos denominó el 2 de Octubre como el día oficial de su afición.
Como dato debemos saber que el club elige el día para que sus seguidores lo marquen en el calendario como si fuera su aniversario.
Por más de 14 años los hemos visto en cada partido alentando, creando coros, soportando frío, lluvias y calor. De un lado a otro siguiendo a su equipo, hacen incluso sacrificios para costear su boleto y viaje; ellos que le llaman a Correcaminos su “primer amor”.
Ellos quienes son los responsables de los chiflidos hacia los equipos rivales, la famosa mala palabra hacia el arquero, ellos, intérpretes de los cantos de aliento al equipo naranja, quienes durante más de 90 minutos demuestran su amor a la camiseta, quienes por diferentes motivos tienen el sello naranja impreso en el corazón.
Siempre fieles con Correcaminos mientras está rodando la bola en el césped y fuera de los encuentros.
Ellos son los hinchas naranjas.
Pero, ¿Cuándo nacen?, ¿Cómo se forman?, ¿Cómo se organizan?
Ésta es su historia.
LA LEGIÓN PLEBE.
Este grupo de jóvenes inició su camino hace siete años, con un estilo diferente al que normalmente se acostumbraba en Ciudad Victoria. Ellos a diferencia del resto de la afición iniciaron saltando y cantando los 90 minutos de los partidos.
Su historia está llena de muchas situaciones difíciles, han sobrevivido a la división de sus integrantes, a los conflictos, a ser etiquetados y mal vistos. En el año 2010 sufrieron quizá el tramo más difícil donde casi desaparecen.
Vivieron altibajos pero encontraron nuevamente la fuerza para volver a integrarse, y con la experiencia de la mala racha iniciaron una nueva etapa con toda la intensión de mejorar y cumplir su objetivo, de siempre apoyar al equipo y seguirle a donde fuera.
Muchos se han “bajado del barco”, otros se unen, otros permanecen. Hoy son la barra más dinámica del Marte R Gómez, con sus tambores distintivos con la imagen de sus ídolos, Roberto Nicolás Saucedo y Roberto Nurse, banderas, trompetas, batucada y lienzos con frases de amor al equipo naranja son el color que imprimen en las gradas de sol en la zona sur.
Cada vez se les unen más aficionados que comparten con ellos el gusto del dinamismo en las gradas.
Organizados, ruidosos y fieles, este grupo de jóvenes permanece con su amor a Correcaminos.
LOS MIOWN´S
Este grupo de hinchas nació también hace siete años cuando la zona que antes era preferente, ahora sombra, estaba numerada.
Tres amigos, Arturo Domínguez, Filiberto González y José Pineda, tomaron la tradición de comprar sus boletos juntos, con el tiempo se fueron uniendo amigos y familiares, incluso personas que se encontraban alrededor fueron formando parte de este grupo que poco a poco se consolidó como una porra.
Al principio solo apoyaban con gritos pero hace cuatro años tomaron la iniciativa de llevar accesorios, instrumentos que les ayudaran a darle un tono más dinámico a su aliento, a su apoyo al equipo, también crearon su primer playera.
¿Por qué se llaman MIOWNS?
Estos tres amigos, en el año 2005 asistieron a San Luis Potosí a un partido de la selección nacional, el dato curioso es que en el estadio los baños están arriba y cada que alguien subía las escaleras el grito era ¡¡¡”Mion… Mion… Mion…” !!!
Trajeron esta tradición al Marte R Gómez y a partir de ahí la misma gente los empezó a llamar de esta forma.
El nombre tuvo modificaciones solo para darle un plus a su título.
Este grupo es familiar, está compuesto aproximadamente por 30 personas desde los 15 hasta los 60 años, hay licenciados, contadores, ingenieros que le llaman a Correcaminos “su primer amor”.
Para José Pineda, uno de los “tres amigos”, Correcaminos ha marcado su vida desde pequeño, vivió el ascenso de pequeño y sigue soñando con él.
“Correcaminos es y será siempre el equipo de mis amores. Cada triunfo se festeja y la derrota se sufre pero no dejamos de estar ahí. Es el más grande amor que tenemos”.
Los Miowns no tienen un líder por su creencia de que las cuestiones políticas dividen. La forma en la que toman las decisiones es votando.
Ahora son los portadores de la mítica sirena de la extinta “Porra oficial”, fundada por Don Miguel Caballero.
LA MÍTICA PORRA OFICIAL DE DON MIGUEL CABALLERO.
Vale la pena contar la historia de la que fuera la primera porra registrada oficialmente ante la Federación Mexicana de Futbol, como Asociación Civil, en 1990, “La porra oficial”.
A la par del inicio de Correcaminos, Don Miguel Caballero nació como aficionado y fundó “La porra oficial”.
Este grupo de aficionados no era un simple grupo, cada miembro tenía un amor especial a la camiseta naranja al vivir el nacimiento del equipo y su trayectoria. Victorias y derrotas, altibajos del equipo y ellos siempre fieles apoyaron al Club.
Viajaban a cada uno de los partidos que Correcaminos jugaba fuera de la capital tamaulipeca en el autobús del Club, que les fue donado por el equipo. A partir de ese momento no dejó de recorrer el País siguiendo a su naranja.
La tradición de Don Miguel Caballero fue conocida en todo México. Salir guiando a los jugadores hacia la cancha en cada partido ondeando aquella mítica y gran bandera con los colores del equipo era algo que a cada aficionado le ponía la piel chinita.
Don Miguel Caballero, aficionado con corazón naranja falleció el 27 de enero de 2011, el último adiós fue un homenaje que se realizó en el Estadio Marte R Gómez en donde cientos de aficionados estuvieron presentes.
Actualmente “La porra oficial” es conocida como “La porra muda” quedan pocos aficionados que partido a partido están en la zona de preferente.
La Señora “Doña Lupe viuda de Caballero” donó a los Miown´s la sirena y tambores que pertenecían a esta barra y son ellos quienes continúan haciéndola sonar partido a partido.
MAREA NARANJA – RADIKALES.
Ellos nacieron en 1999 con solo 6 personas, de los cuales solo quedan dos, Luis Paz Ponce y David González.
La marea naranja ha vivido con el equipo anécdotas únicas, ellos también viajaban a cada partido que Correcaminos jugaba. Fueron testigos de la invasión que los aficionados hacían en distintos estadios de la República Mexicana.
Hicieron de todo para poder estar presentes donde su equipo estaba. Su pasión brinco mallas y rejas.
Su sello distintivo era el sonido singular que producían al chocar dos tablas que en aquel tiempo era permitido ingresar al estadio. Además una enorme bandera que utilizaban como tobogán en cada juego.
Han sufrido transformaciones y uniones con otras barras, “La Mega Naranja”, un dato curioso pues estos dos grupos de aficionados eran rivales. Supieron unir el color de su pasión y dejar a un lado las diferencias para formar una sola.
Con el tiempo los miembros del equipo han cambiado pero su esencia se conserva.
Hoy en día está formada por más de 20 personas que “tienen el alma pintada naranja”, sus integrantes tienen un carácter muy efusivo.
Su nombre se originó por el deseo de uno de sus fundadores Juan Guerra de pintar el estadio de naranja que pareciera una marea de gente apoyando al equipo. El segundo nombre fue adquirido años después cuando el grupo se renovó con la llegada de nuevos integrantes.
Para David González Correcaminos es su vida, su segunda familia, algo que quizá solo lo entiendan quienes de igual forma han encontrado la pasión en el equipo naranja.
Su sentimiento de pertenencia con “la marea naranja” le produce alegría y ver a sus integrantes como sus hermanos, el compartir con ellos alegrías y tristezas, viajes y sobre todo el amor a la playera.
“Cuando conocí el amor a la playera fue un sentimiento que llenó mi corazón de mucha alegría , el ir cada 15 días a verlos jugar desata una pasión que hace vibrar el corazón , que llena de emoción a todos y cada uno de los aficionados que somos fieles en las buenas, las malas y las peores, en el sol, la lluvia, los truenos y si algún día llega a caer nieve, ahí vamos estar bien puestos para alentar al azul-naranja”
Cada una de las porras que siguen a Correcaminos han vivido todo tipo de sentimientos en el largo caminar que emprendieron desde sus inicios. Anécdotas, rivalidades, conflictos, soluciones.
Alegrías producidas por los triunfos, tristezas y sus derrotas, accidentes, reconocimientos.
En el archivo de cada una hay caídas y tramos difíciles que han sido superadas con esa fuerza que produce el amor a una camiseta.
Tienen estilos diferentes, temperamentos y formas de pensar distintos.
Cada aficionado encontró su afinidad de acuerdo a su forma de ser y a sus ideas, pero a todos los une un mismo color, una misma camiseta, un mismo amor, un mismo sentimiento, encontraron su pasión en un mismo lugar, cada uno de ellos tiene el corazón naranja.
Aplaudible es su labor de permanecer fieles y sobreponerse a los tiempos difíciles. Así son los aficionados de corazón de Correcaminos, fuertes y fieles.