Desconozco si aún tiene la costumbre de fumar, en aquel año (2011) siempre cargaba con una o dos cajas de Marlboro rojo cajetilla dura, cuando concluía el entrenamiento veía como se reunía con su auxiliar técnico Federico Lagorio y platicaban por minutos, a veces horas, era como un ritual.

En ocasiones nos hacía esperar a los medios para fumarse el primero, se acercaba y contestaba las preguntas que se le hacían, otras veces, cuando no quería hablar, fumaba por horas sentado en el balón y platicaba con su cuerpo técnico hasta que los medios desistían y se retiraban.

Sin embargo, yo tuve la fortuna de que me compartiera un poco de su ideología, recuerdo perfectamente varias charlas con él, en una ocasión tardó más de hora y media fumando, y platicando, me decidí esperarlo para sacar mi nota, no quise retirarme, me propuse que no se saliera con la suya de no hablar con los medios de comunicación.

En esa ocasión, primero me dijo que lo dejara terminarse el cigarro que traía prendido, como si no se hubiera fumado varios ya, al menos eso pensé, pero empezó a platicar algo que me dejó atónito, me habló del equipo y lo que trataba de hacer con ellos mientras fumaba.

A grandes rasgos me externó su molestia con algunos jugadores por su falta de profesionalismo, casi casi me describía el video que ahora circula en redes que dice: “viven en un country… tienen los carros, mujeres, lujos y les pagan bien”, etcétera, él me explicaba que buscaba que los jugadores tuvieran identidad, que amaran la camiseta, que esa era la forma como él y sus compañeros habían obtenido los mejores resultados en Morelia.

Me platicó que había pedido a los jugadores que le ayudaran a pintar los vestidores y el Centro de Formación, y señalaba algo que mi padre me enseñó, cuando las cosas te cuestan las valoras más, un jugador que limpia o que pinta su vestidor le toma cariño, ahí es donde te das cuenta del compromiso, el jugador que se molesta por una actividad social o una de equipo simplemente no lo tiene.

Para muchos puede ser una actividad muy simple, pero siempre que veo a Correcaminos en un mal plano, peleando el tema del cociente, en los últimos lugares de la tabla general, me doy cuenta que clase de jugadores tiene, los que vienen a cobrar, los que en el campo no muestran compromiso y los que fuera de él tampoco lo hacen, aunque no generalizo.

Jorge Francisco Almirón Quintana es un ganador, armó el equipo del último campeonato de Correcaminos, fue campeón en Argentina con Lanus, dirigió en España y ahora tiene las riendas del club más importante de Latinoamérica, Boca Juniors, su trabajo e ideología lo han llevado hasta ahí, mientras que el Correcaminos sigue igual, pasan entrenadores, jugadores, incluso directivos.

Éxito al “Negro” Almirón, un gusto que en su ficha técnica aparezcan equipos tan importantes y Correcaminos.

Que tengan excelente día.