Este era un partido que Argentina no podía perder: por la historia, por el orgullo y por todo lo que representa enfrentar a Inglaterra. Y cuando parecía que la eliminación estaba cerca, bastaron cinco minutos de inspiración de Lionel Messi para cambiar el destino. Con goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez, la Albiceleste remontó 2-1 y se clasificó a una nueva Final del Mundial, donde defenderán su corona frente a España el próximo domingo.
En 1986 fue Diego Armando Maradona quien escribió una de las páginas más inolvidables de esta rivalidad. Cuarenta años después, el protagonista volvió a llevar el número 10 en la espalda. Esta vez no marcó los goles, pero Lionel Messi fue el cerebro que condujo una remontada con tintes históricos.
El encuentro comenzó con un ritmo frenético. La intensidad que se respiraba en las tribunas se trasladó de inmediato al terreno de juego. Leandro Paredes y Enzo Fernández hicieron sentir su presencia sobre Jude Bellingham desde los primeros minutos, mientras Inglaterra respondió con la misma agresividad y nunca rehuyó el choque.
La tensión fue creciendo hasta explotar tras una pérdida de Declan Rice. Julián Álvarez cambió el juego hacia Messi, quien dejó atrás a tres rivales antes de ser derribado por Elliot Anderson. De esa infracción nació la primera gran ocasión argentina: Messi jugó en corto para Enzo Fernández, cuyo derechazo pasó apenas por un costado del ángulo.
El complemento arrancó con otra oportunidad para la Albiceleste. Juliano Simeone peinó un balón que dejó de frente a Julián Álvarez, pero Jordan Pickford reaccionó con reflejos para evitar la caída de su arco.
Sin embargo, el golpe lo dio Inglaterra al minuto 55. Tras insistir durante buena parte del encuentro con balones largos a la espalda de la defensa, Harry Kane intentó filtrar un pase que Nicolás Tagliafico alcanzó a desviar. El rebote favoreció a Declan Rice, quien abrió de primera para Morgan Rogers. El extremo sacó un centro perfecto que Anthony Gordon aprovechó para anticiparse a Nahuel Molina y marcar el 1-0.
Argentina no bajó los brazos. Juliano Simeone estuvo cerca de empatar en un contragolpe, pero Djed Spence protagonizó un cierre extraordinario que evitó el remate cuando el delantero ya se perfilaba frente al arco.
La presión argentina fue en aumento. Al minuto 68, Messi puso un centro envenenado que Nico González remató con dirección a portería, pero Pickford volvió a aparecer con una atajada monumental. Minutos después, al 75, Rodrigo De Paul encontró con un centro preciso a Alexis Mac Allister, cuyo remate se estrelló en el poste. La Albiceleste siguió insistiendo y el propio mediocampista del Liverpool volvió a ganar por arriba, aunque esta vez su cabezazo terminó en las manos del arquero inglés.
La recompensa llegó al minuto 85. Argentina cobró un tiro de esquina en corto, Messi cedió para Enzo Fernández y el mediocampista sacó un disparo colocado, con la parte interna del pie, imposible para Pickford. El empate desató la locura en las tribunas y cambió por completo la inercia del encuentro.
Ya en el tiempo agregado apareció, una vez más, la magia del capitán. Después de que Mac Allister volviera a estrellar un balón en el poste, Messi recuperó la posesión y sacó un centro venenoso al corazón del área. Lautaro Martínez apareció completamente solo para empujar el balón y firmar el 2-1 definitivo.