No todo se define en la cancha durante una Copa del Mundo. La logística también juega su partido y, de cara al duelo de Dieciseisavos de Final, México llega con una ventaja silenciosa sobre Ecuador: el desgaste por los traslados.
Mientras la Selección Mexicana apenas ha recorrido mil 74 kilómetros desde el inicio del torneo, la escuadra ecuatoriana ha acumulado 8 mil 650 kilómetros, una diferencia de más de siete mil 500 kilómetros que podría reflejarse en el aspecto físico.
El Tricolor estableció su concentración en el Centro de Alto Rendimiento de la Ciudad de México, lo que le permitió mantener una base fija y realizar desplazamientos cortos durante la Fase de Grupos.
La historia ha sido muy distinta para Ecuador. Su campamento base estuvo en Columbus, pero el calendario lo obligó a cruzar prácticamente todo el país. Disputó encuentros en Filadelfia, Kansas City y Nueva Jersey, antes de viajar a la Ciudad de México para enfrentar a la Selección Mexicana en la ronda de 16 avos.
Aunque dentro del Tricolor han evitado hablar de ventajas extradeportivas, la realidad es que el menor kilometraje recorrido representa un factor que podría influir en un torneo donde cada detalle cuenta y donde el desgaste físico comenzará a cobrar factura.
Ahora, con el boleto a los Octavos de Final en juego, México buscará convertir esa frescura física en una ventaja dentro del terreno de juego, mientras Ecuador intentará dejar atrás el largo recorrido para mantenerse con vida en la Copa del Mundo.