Ciudad Victoria, Tamaulipas.– Lo que debía ser una oportunidad para recomponer el camino terminó convertido en una auténtica montaña rusa. Entre una falla eléctrica, un partido suspendido, una expulsión, goles inesperados y un penalti en el último suspiro, Correcaminos y Tapatío firmaron un 2-2 en la jornada 8 de la Liga de Expansión MX.

La tensión se sentía desde antes del silbatazo inicial. Gustavo “Chavo” Díaz llegaba con la presión al límite y con la obligación de ganar en casa. Pero ni siquiera el arranque fue normal, el encuentro, pactado para las 19:00 horas, tuvo que posponerse debido a una falla en el suministro eléctrico del estadio. La incertidumbre se apoderó de la tribuna hasta que, una hora más tarde, el balón finalmente comenzó a rodar a las 20:00 horas.

Correcaminos salió decidido a imponer condiciones. Movía la pelota, presionaba alto y parecía decidido a darle una alegría a su gente. El guion parecía acomodarse aún más cuando, al minuto 37, Rodrigo Parra dejó a Tapatío con diez hombres tras ver la tarjeta roja.
Sin embargo, el futbol volvió a demostrar su carácter impredecible. Cuando los universitarios parecían tener el control, bajaron la intensidad y lo pagaron caro, Saúl Zamora tomó el balón fuera del área y sacó un disparo que terminó en el fondo de las redes para el 0-1, encendiendo los abucheos en el estadio.

Para la segunda mitad, el técnico apostó por una carta nueva. Joaquín Estopier tuvo sus primeros minutos del torneo y no tardó en responder. Apenas dos minutos después de ingresar, encontró espacio fuera del área y disparó con decisión para marcar el 1-1 al minuto 57, devolviendo la esperanza a la grada.

Pero la noche estaba lejos de encontrar calma. En un tiro de esquina, Brandon Téllez apareció para adelantar nuevamente a Tapatío. El 1-2 cayó como balde de agua fría y parecía sentencia definitiva.

Cuando el reloj marcaba los últimos instantes y el partido agonizaba, llegó la última sacudida. Una falta dentro del área le dio a Correcaminos la oportunidad de sobrevivir.

Tomás Sandoval tomó el balón con determinación y, al minuto 96, convirtió desde los once pasos para desatar el desahogo colectivo con el 2-2.

El cierre fue caliente, abucheos con reclamos, empujones y la expulsión de Rubén Castellanos, portero suplente de la UAT, como broche de una noche que tuvo de todo.

Al final, el empate sabe a poco en la tabla, Correcaminos apenas suma seis puntos, pero al menos evitó una derrota que ya parecía inevitable. En la jornada 9, el equipo universitario visitará a Mérida, donde la presión seguirá siendo protagonista.