En el futbol siempre hay jugadores que destacan en fuerzas básicas, tanto en clubes como en selecciones, y se ganan la etiqueta de ‘promesa’ o ‘joya’, de quienes se esperan lleguen a Primera División, como pasó con Julio Gómez, la famosa ‘Momia’, quien destacó por un gol de último minuto ante Alemania que le dio el pase a México a la Final del Mundial Sub 17 y lo hizo con una venda en la cabeza después de una lesión, misma que dio el origen a su apodo.
Las expectativas se elevaron en torno a Gómez gracias a ese Mundial. Su debut llegaría con Pachuca e incluso pasó a Chivas, pero no se mantuvo y pasó a la División de Ascenso, donde deambuló y ahora otra vez sin equipo tras su paso por la Liga de Balompié Mexicano.
El formador de la Momia, Miguel Mendoza, quien también trabajó con talentos tamaulipecos como Rodolfo Pizarro, Marvin Piñón, Antonio Portales, Iván Ochoa, entre otros, charló con Mediotiempo y explicó porqué futbolistas con talento se pierden en el camino, como pasó con el campeón del mundo Sub-17.
“Te puedo decir muchos que se perdieron en el camino, y te voy a decir por qué se perdieron, por la mala asesoría, tanto de gente de afuera como de padres de familia, es lo que ha echado perder al jugador, que a veces no se comprometen, es un proceso largo cuando van a un club de jovencitos, a la hora de decidir cambia mucho las cosas”, explicó vía telefónica.
Julio es de la misma generación que Rodolfo Pizarro y Alfonso González, quienes ahora juegan en Primera División en Rayados y los tres apostaron por llegar a las fuerzas básicas de Pachuca cuando tenían 12 años, aunque ninguno quedó y a Gómez ni siquiera lo llamaron a las visorias que comandó Ángel González.
“A los 12 años es cuando observan a Pizarro, a Ponchito González y a otro niño de Reynosa, un portero. A Julio Gómez no lo seleccionaron esa vez, estaba la Coca González de visor. Se mandan ellos y solo quedó Ponchito”, añadió.
