La década pasada, la rivalidad entre Pumas y Chivas comenzó a despegar, aunque se quedó corta en el intento de convertirse en clásico, sin embargo, eso no impidió que se hicieran heridas que hasta la fecha no logran sanar, principalmente para el lado de la afición rojiblanca que recuerda con amargura el 7-1 en contra. Fue un sábado 19 de octubre de 2002 que Ciudad Universitaria albergó el encuentro entre las escuadras, siendo que las redes se movieron rápido porque Mariano Trujillo abrió el marcador al minuto 7, sin embargo, la felicidad auriazul se mermó con el empate de Omar Bravo al 11′.

Cuando todo pintaba para que fuera un partido parejo, Álvaro González logró adelantar nuevamente a los Felinos al minuto de la igualada (12′), por si fuera poco, los errores defensivos de empezaron a manifestar en el lado tapatío que permitieron el tercer tanto de los Capitalinos y segundo de la tarde para Trujillo.

El gol fantasma que cambió todo

Con las reglas de la actualidad, el partido habría sido diferente gracias al VAR, ya que el 4-1 se trató de un gol fantasma por parte de Jaime Lozano porque el mediocampista sacó un fuerte zurdazo que pegó en el travesaño y picó a un metro y medio de la línea, no obstante, el abanderado estaba atrasado en la jugada y fue incapaz de ver el error del silbante Marco Rodríguez que lo señaló con una anotación válida Ya con los ánimos por los suelos, Johnie García se encargó de acabar con cualquier aspiración del Rebaño Sagrado porque hizo un autogol que brindó mayores facilidades para cerrar con otro tanto de Luis González (61′) y el hat-trick de Trujillo (64′). Para cerrar una tarde de pesadilla, Chivas todavía se permitió el “lujo” de fallar un penal que disparó Omar Bravo y atajó Esdras Rangel.