Después de 110 días de espera el balón volvió a rodar en una cancha en México; sin embargo, esta ‘Nueva Normalidad’ trajo consigo una nueva manera de vivir el futbol que podría definirse como “raro”, debido al atípico ambiente que se vive dentro del estadio.

Llegamos al Estadio Akron cerca de las 17:15 horas en un ambiente de soledad, sin las familias caminando en las inmediaciones del inmueble o las porras circulando con sus banderas y los rostros pintados.

Al llegar al área de ingreso al recinto, es necesario llenar un formato en donde se notifica a las autoridades si se han tenido síntomas de coronavirus, si tienes familiares con dicha enfermedad, si te has realizado algún estudio, entre otras preguntas mientras te toman la temperatura para corroborar que puedes entrar.

Lo atípico se vivió dentro del estadio, en donde te encuentras con jugadores, cuerpo técnico y colegas, con quienes normalmente te detienes a saludar y platicar, aunque esta vez no fue así, ya que todo era de ‘lejitos’, con un ‘Tuca’ que solamente movió la mano a la distancia con un “hola, Medrano’.

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Durante el partido reinó el silencio, mientras uno cumple con el protocolo de no salirse del área designada, sin quitarse el cubrebocas o saludar de mano a ninguna persona. El ruido surgió por lapsos en donde los gritos de los futbolistas se adueñan del escenario para pedir mayor atención en la marca, como en los tiros de esquina o para reclamarle al árbitro alguna decisión.

Durante una jugada en la que la gente de Mazatlán pidió una falta de Nahuel Guzmán dentro del área, la analizamos durante la transmisión de Tv Azteca, consideramos que era infracción, comentario que el portero argentino escuchó y a la distancia me respondió “no fue penal, no inventes”.

Al término del encuentro, sin conversar con nadie, caminas rumbo a la salida, entregas tu acreditación y sales del estadio para desalojarlo cuanto antes para evitar aglomeraciones innecesarias y reducir el riesgo de contagio.

A lo largo de mi carrera he cubierto partidos amistosos, en estadios vetados, pero esta restricción para poder convivir con la gente es una medida que convirtió este duelo entre Mazatlán y Tigres en un partido sumamente raro.