El Betis goleó por 3-0 a Osasuna y selló de forma matemática su salvación en la Liga un partido que dominó por completo ante un rival mermado por las bajas en ataque, con su identidad perdida y que pecó de relajación para evitar fallos defensivos que acabaron por condenarle.

A los cuatro minutos, tras una escapada de Álex Moreno que acabó en saque de esquina, Joaquín recibió en corto y le puso un preciso centro a Guido Rodríguez para que, de cabeza, lograra el 1-0 tras validar el VAR su gol al no estar en fuera de juego.

Muy despistado y endeble en defensa, con sus señas de identidad perdidas, se vislumbraba que no iba a ser la noche de Osasuna, que no reaccionó, salvo en un intento de Arnaiz que tapó la zaga local, ante un Betis muy superior y que movió bien el balón ante las facilidades que le dio un rival sin su clásico sello de orden y solidez.

Los béticos dominaron por completo una primera mitad en la que, rebasado el primer cuarto de hora, Sergio Herrera salvó el gol a tiro de Pedraza en otro fallo atrás de los navarros, pero no evitó que el cordobés hiciera el 2-0 en el 25 en un ataque que comenzó y culminó él mismo con un tiro cruzado, al recoger un rechace tras un balón de Fekir con no que no se quedó Borja Iglesias.

 

 

 

En la reanudación, pese a buscar Joseba Arrasate soluciones a la apatía de su equipo sacando a Oier y al ecuatoriano Estupiñán y luego al delantero Adrián, al argentino Roncaglia e Íñigo Pérez, el Betis siguió cómodo sobre el verde y con el control absoluto por la falta de ideas y quizá la relajación de un Osasuna con todo hecho.

Con Fekir muy dinámico y clarividente en sus pases, el conjunto heliopolitano pudo ampliar su ventaja en ocasiones de Borja Iglesias, que continuó con su falta de tino, del activo Pedraza y del propio mediapunta francés, primero tras un magnífico servicio de Emerson y después en una falta muy escorada a la derecha.

Sin embargo, unas veces por la falta de acierto de los béticos y otras por Sergio Herrera, que se empleó a fondo para no recibir más goles, evitaron que se moviera el marcador, mientras que Osasuna pudo acortar distancias en opciones de Fran Mérida, Roncaglia o en un rebote hacia su propia portería de Tello que sacó Dani Martín.

Los osasunistas no bajaron los brazos, pero fueron siempre a remolque y no exhibieron su tradicional intensidad, lo que facilitó a un buen Betis su segundo triunfo tras el parón e incluso ampliar el marcador con un gol de Aleñá.