El Gran Premio de Italia, el octavo del Mundial de Fórmula Uno, tuvo que ser detenido, con bandera roja, por el fuerte accidente, pero sin consecuencias del monegasco Charles Leclerc, para retirar de pista su Ferrari.

El piloto de la escudería de Maranello perdió el control de su coche y se estrelló contra el muro de contención en la Parabólica, la undécima de las once curvas del mítico circuito lombardo.

En el momento de sacar la bandera roja que paró la prueba ya habían salido a pista dos coches de seguridad y lideraba la carrera el inglés Lewis Hamilton (Mercedes), que será penalizado con diez segundos por entrar a boxes con el ‘pit lane’ cerrado cuando salió el primer ‘safety car’. El séxtuple campeón mundial británico deberá de parar en la vía de entrada a garajes en el plazo de las próximas tres vueltas para cumplir esa sanción.

La carrera se reanudó, a falta de 26 de las 53 vueltas previstas, después de haberse arreglado los desperfectos en la zona del accidente de Leclerc; en una jornada nefasta para Ferrari, cuyos dos coches -el alemán Sebastian Vettel abandonó por un problema de frenos- se retiraron antes de cubrirse la mitad del recorrido en ‘su’ teórico Gran Premio local.

Después de que todos los pilotos -que habían entrado a boxes al sacarse la bandera roja- regresaran a pista, se relanzó de nuevo la carrera desde la parrilla de salida, con el canadiense Lance Stroll (Racing Point) saliendo desde la segunda plaza.