Los futbolistas del Atlético de Madrid regresaron a los entrenamientos casi dos meses después de su último encuentro oficial y lo hicieron siguiendo el protocolo de La Liga a pie de la letra.

En grupos de seis jugadores el equipo se distribuyó en distintas zonas de los campos de entrenamiento para desarrollar prácticas individuales con distintos miembros del cuerpo técnico.

Como vestidores sirvieron un par de sillas en donde los jugadores podían realizar su cambio de calzado además como estación para surtirse de gel antibacterial. En sus ejercicios cada jugador contaba con su propio balón.